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RECETA DEL DÍA: PASTA FRESCA PASO A PASO

domingo, 20 de abril de 2014

Cocinar y escribir son manifestaciones del alma… las dos reflejan lo que somos más allá del ejercicio mecánico que parecen representar.

Escribir implica compartir un pedazo de tu experiencia, decorado mucho o poco, comprometiendo la verdad y la creatividad, soñando mientras es posible… escribir es una fotografía del alma, es la mejor ventana que puedes pintar para regresar a un momento de tu vida que corre el riesgo de esconderse entre tantas experiencias cotidianas…

Cocinar implica un proceso similar, Cuando cocino es una parte de mi la que se comunica. Es la forma más honesta que encuentro de relacionarme con los demás, de decir te quiero, te reconozco y te cuido.  Hay muchas actividades que podemos obviar en la cotidianidad, pero comer es una de esas cosas que hacemos todos los días y sin querer nuestra rutina gira alrededor de ella.

Que desayunamos, que almorzamos, cual será nuestra cena. Lo que comemos es saludable, nos engorda, nos enferma? Cuantas cosas alrededor de la comida. Tal vez la pregunta sería: con que disposición del corazón cocinamos? Para mi es claro que muchas recetas están escritas pero en pocos libros nos dicen que es la emoción la que define un plato, la que hace que sea eterno, inolvidable y delicioso.

Esta receta la he preparado muchas veces… Soy terca y me cuesta seguir mis propios apuntes pero la diferencia está en la disposición de ánimo cuando la preparo. Hoy fue un día especial, tal vez el sol que acompañó esta tarde fría, la risa de mis hijos debajo de la mesa y esa nostalgia permanente por la tradición de las cocinas siempre llenas y ocupadas.

Y en honor a esas cocinas llenas de personas felices escribo esta receta… Claro que estoy a punto de cambiar el nombre de mi blog… Recetas de pasta, es todo lo que veo cuando reviso mis entradas. Hoy en honor a lo que más disfruto comparto la receta de la pasta fresca. No hay nada (lo aseguro) nada mejor que una pasta recién preparada, porque cada vez que la preparo me prometo regalarme semanalmente dos horas de mi tiempo para preparar pasta y nunca volver a comprar las del supermercado (la realidad es que siempre regreso al supermercado).

Para 6 personas necesitamos:

-          500 gr de harina (haz de oros para mi funciona bien)

-          5 huevos a temperatura ambiente
-          1 cdita de sal
-          1 kl de paciencia o una copa de vino

En un tazón grande ponemos la harina (tamizada: pasada por un colador para evitar grumos) hacemos un hoyo en la mitad, como si fuera un volcán, y agregamos los huevos y la sal. La paciencia la empezamos a agregar desde este momento pues debemos mezclar con las manos e incorporar muy bien todos los ingredientes. Al principio parece que no va a funcionar, pero les aseguro que solo necesitamos tiempo.


Sacamos la masa del tazón y llevamos a una superficie plana. Damos la vuelta una y otra vez para que todo se mezcle, poco a poco vamos a ver como esa masa sin forma se convierte en una mezcla brillante de color amarillo. El color lo dan los huevos, así que entre más amarillas las yemas, más amarilla la masa.

Cuando tengamos una bola uniforme dejamos reposar, llevamos la masa al tazón y cubrimos con una toalla limpia y húmeda. Esperamos 30 minutos y llevamos la masa al mesón.


Es increíble pero este tiempo de reposo hace que la masa esté brillante y elástica. Con la ayuda de un cuchillo dividimos la masa en 8 porciones (para que sean más o menos iguales partimos la masa en dos, después en cuatro y finalmente cada porción en la mitad, así tendremos 8 porciones).

Lo importante, la máquina para pasta ha resultado muy útil en mis preparaciones. Si la tenemos debemos tomar una a una las porciones de masa y pasarlas por la máquina desde el nivel 1 hasta el nivel 7. Aumentando el nivel poco a poco para tener una porción rectangular y homogénea. Si sentimos la masa muy húmeda agregamos un poquito de harina a la superficie para que no se pegue en los rodillos. Cuando tenemos una masa larga y pareja la pasamos por el accesorio para cortar la pasta: vermicelli, fettuccine o el tipo de pasta que prefieras.


Y si no tenemos máquina para preparar la pasta? Que esto no sea un impedimento para no preparar esta receta. Un rodillo, un cuchillo y una copa de vino serán suficientes para compensar el trabajo de la máquina. Amasamos una a una las porciones de masa, estiramos hasta obtener un rectángulo grande y delgado. Agregamos harina al rodillo, periódicamente, para evitar que se pegue. Con el cuchillo cortamos tiras delgaditas… recomiendo preparar pappardelle o fettuccine con este procedimiento. Tal vez nos demoramos un poco más pero el resultado será el mismo.

Colgamos la pasta en un gancho para ropa o en una cuerda y lo ponemos cerca de una ventana para que se seque.  El fettuccine lo podemos organizar en forma de nido y dejar secar sobre una tabla limpia y seca.

Como sabemos cuándo está lista la pasta? Debemos tocarla y sentirla crujiente. En ese momento ponemos a hervir agua (abundante), le agregamos sal y apenas alcance el punto de hervor agregamos la pasta. Si es fettuccine o pappardelle debemos cocinar por tres minutos, ni un segundo más. En el caso de pasta delgado cocinamos solo dos minutos. Recuerden que la pasta está fresca y no necesita una larga cocción.


Escurrimos la pasta, llevamos a una fuente y agregamos la salsa de nuestra preferencia. Boloñesa, pesto, puttanesca, carbonara… la imaginación en este caso es el límite.


Espero que esta receta los anime a reunirse con la familia y los amigos y hacer de una tarde de almuerzo toda una experiencia… Un buen vino y por supuesto la mejor disposición de ánimo para alimentar el cuerpo y el espíritu.


Cualquier duda que tengan respecto a la preparación no duden en contactarme. Todos sus comentarios son importantes para mi!!! Hasta una pronta receta...

1 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    SUPERRRRR !!!!!!

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