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CAMINANDO POR EL MUNDO: RESTAURANTE MOEDERS EN AMSTERDAM

jueves, 16 de mayo de 2013


Viajar me hace sentir que somos atemporales… viajar me permite descubrir mi vida a través de nuevas historias, dejar de lado el tiempo tal  y como lo he conocido, sentir que estoy recorriendo caminos que ya había visitado, reconociendo sabores que están guardados en la  memoria colectiva… y cuando viajo siempre suceden cosas particulares gracias a lo que llamo coincidencias, circunstancias aisladas, suerte!!!

En este capítulo de Hogar a Mano, Caminando por el mundo,  quiero compartir esas historias cotidianas e inolvidables de lugares increíbles en los que he tenido la oportunidad de estar y a los que espero regresar una y otra vez.

Amsterdam… creo que a todos nos ha sucedido que cuando probamos algunos platos  nos transportamos a un lugar de los recuerdos que parecía escondido y fue a este rincón maravilloso que me llevo esta comida. Entre a un supermercado y tome una revista, con mucha propiedad y sin entender una sola palabra de holandés la compre para tener un recuerdo de mi visita… y revisando el contenido me encontré con un artículo que recomendaba algunos restaurantes de la línea de Slow Food, una tendencia creciente en los restaurantes de Amsterdam, sin saber muy bien con que me iba a encontrar y atraída por la fotografía decidí probar en Moeders, Madres.  Llegamos sin reserva en una fría, muy fría noche de enero, esperando entrar y probar…sin saber que para poder ir debía reservar con anticipación, allí estaba yo en la puerta, con dos coches,  y con la revista en la mano!!!  Creo que la mezcla de todas estas circunstancias, tan particulares y graciosas,  hizo que nos abrieran un pequeño espacio en lo que parecía un gran comedor, en la mesa más acogedora que había visto… como siempre me han gustado habían muchos platos sin su compañero, ollas de todos los tamaños, copas de diferentes colores y todas las paredes llenas de fotografías de Madres. 



Ahora debíamos ordenar…  el plato no podía ser otro que el de la foto que me llevo hasta este lugar:  puré de papas con verduras, tocino, salchicha y una albóndiga todo servido como en casa… comida abundante, caliente, reconfortante… Antes de traer el plato principal y mientras esperábamos que la mesa estuviera lista nos recibieron con una crema de calabazas que todavía recuerdo y que me hizo saber que estar allí valía completamente la pena…agradecí entonces haber entrado a ese supermercado y haber tomado la revista de aquel estante...esa revista me había llevado al lugar correcto.

Un servicio amable te invitaba a quedarte y a disfrutar de cada bocado, a reír alrededor de esta mesa.  Cuatro horas después y siendo los últimos en salir no pude evitar pedir al chef que firmara mi revista, la que atesoro como si fuera  la firma de un artista reconocido… porque eso son los cocineros para mí: Artistas. Nos despedimos de Moeders esa noche, atravesamos las frías calles de Amsterdam esperando nuevas oportunidades de visitar esta cocina con sabor de Hogar.  



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