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LARGA VIDA PARA LAS FLORES

viernes, 22 de marzo de 2013


Es importante tener en cuenta que las flores cuando llegan a nuestras manos han pasado de un espacio con unas condiciones controladas de siembra, humedad, luz, temperatura, manejo y corte, a un lugar de venta donde estas condiciones son muy difíciles de manejar (salvo cuando hablamos de floristerías especializadas, pero este no es el caso) y estas variables afectan no solo las condiciones físicas de la flor, sino su duración y belleza...

Primero, y aunque parezca obvio, el primer consejo buena disposición al comprarlas, tratarlas y cuidarlas. Si, siempre si, las flores reciben nuestra energía, ellas hablan y nos muestran que les gusta y que no. Las flores reconocen la energía de los espacios y responden a ella, hay que aprender a escucharlas, a veces creemos que se dañan muy rápido y creemos que es mala calidad de la flor, sin embargo las flores nos muestran que lugares de nuestro hogar necesitan mantenimiento y mejor flujo de energía.



Conocer las flores no implica saber todo sobre ellas (proceso de cultivo, corte, riego). Conocer las flores y tratarlas con respeto requiere conocimientos básicos que son fundamentales si queremos una larga vida para las flores en nuestro hogar. Si necesitan mucha agua o poca, si se pueden o no exponer a la luz solar directa, si necesitan que el tallo se corte y el agua se cambie con frecuencia, si se puede aplicar agua de manera directa sobre los pétalos. Estos conocimientos nos garantizan que estamos haciendo un buen trabajo y que cualquier arreglo puede tener una vida útil mucho más larga.

Muchas veces agregamos al agua en la que ponemos las flores: azúcar, blanqueador de ropa, pastillas de nutrición, conservantes artificiales, esencias florales, esperando que las flores duren más, sin embargo no sabemos si realmente esto funciona. Es posible que cada uno de estos principios tenga una lógica de uso y beneficio. Qué ha funcionado en hogar a mano: los conservantes que venden en las floristerías o en los mercados de flores además de ser muy económicos mantienen limpia el agua de las flores cumpliendo la misma función del clorox o blanqueador de ropa. El azúcar en ocasiones impide que la flor tome agua suficiente pues bloquea los canales de hidratación de la flor, y por lo general el agua debe cambiarse con mayor frecuencia. La temperatura del agua es un tema muy importante, las flores prefieren en general agua del grifo fresca, el agua tibia o caliente puede lograr que las flores abran más rápido pero su vida será mucho más corta.

La exposición a fuentes directas de calor como: estufas, chimeneas, ventanas, sol directo, secadoras, pueden acortar la vida de las flores. Esta variable no debe ser un impedimento para decorar espacios de nuestro hogar como la cocina  o una mesa cerca de la chimenea, sin embargo tenerlo en cuenta nos permite prevenir el daño de las flores. Podemos trasladar los arreglos y ponerlos a la sombra en las horas de mayor exposición al frío o calor intensos, a niveles de humedad excesiva y estar atentos a aumentos exagerados en la temperatura del agua.

Debemos cambiar el agua en lo posible cada 2 o 3 días, si disponemos de tiempo suficiente podemos cortar 1 cm del tallo en diagonal, de esta manera las flores se mantendrán frescas durante más días, en realidad lo agradecen.



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